Alguna vez han escuchado alguna de estas frases: No tomo vino por que… “No se cocinar cosas ricas” “el vino va con puras cosas gourmet” “¿Cómo vino con comida mexicana?”
La pregunta del millón de dólares: ¿Qué puedo comer con este vino? Respuesta: Lo que tú quieras, pero debes de saber que tal vez resulte una buena o no tan buena combinación. Eso es realizar un maridaje. Pero, ¿Qué es el maridaje?
Comencemos a definir la palabra maridar.
Según la RAE maridar es casarse o unirse en matrimonio, entonces metafóricamente sería la unión entre el vino y alimento. Ojo, esta palabra no solo se ocupa en el mundo del vino, se puedo ocupar para la cerveza, destilados y cualquier platillo que se te venga a la cabeza. Por eso les digo, el cereal marida perfectamente con la leche, sin embargo, no con agua (para mi gusto) ¿Vamos bien?
También es diferente el maridar a marinar. Marinar es la acción de sazonar un pescado o una carne, en pocas palabras: “salsear”.
Bueno, teniendo bien estos conceptos les digo desde ahora: No hay reglas para el maridaje, si, así como lo leen, la combinación de sabores en boca es totalmente subjetiva, puede haber gente que le guste una cierta combinación y a otra no le guste tanto.
La diversión del maridaje es ir haciendo pruebas con el mismo platillo y diferentes vinos o viceversa. Existen técnicas de maridaje pero ya hablaremos de eso en otro artículo.
Un consejo que les podría dar, sería no tomar un vino muy potente con un platillo ligero, ya que el sabor del vino predominaría en todo momento en boca o comer un platillo potente con un vino ligero ya que predominaría el sabor del platillo. El objetivo del maridaje es que dentro de tu boca, como dicen románticamente, haya un festín o explosión de sabores por la buena combinación que hicimos entre el vino y la comida.
Hay bodegueros que trataran de facilitarte la vida sugiriéndote un platillo con el cual puedes acompañar su vino, a veces ayuda, pero debo de decir que a veces ponen ciertos platillos que en mi vida he escuchado y al final yo solo quería cenarlo con un guiso casero, es por ello que debemos aventurarnos a tomar vino con nuestra comida del diario.
Recientemente conocía a una persona que abrió una de sus mejores botellas de vino para acompañar su cemita poblana ¿por qué no? O tomar vino con unas chalupas un chile en nogada, carnitas o cecina.
Espero que se atrevan a hacer experimentos y no me vayan a decir que un vino no va con la moronga pero si estaría bien con una morcilla de Burgos… (si, los dos son a base de sangre de cerdo)
Eduardo Cuenca
Sommelier
@breakingwine